Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Este año no he sido buena, yo quería pero el mundo siempre está metiéndose conmigo.
Me han echado de la última partida donde empleaba mis días laborables. Creía hacer bien mi trabajo pero debía de estar equivocada o no. Lo peor fue cuando no me quisieron dar unos cromos que me habían pedido prestados para estar más tiempo jugando, esos y otros obligatorios cuando te echan. Me han engañado y estoy muy enfadada.
También juego a ser ciudadana y me va fatal. Aquí ni olemos los cromos porque se los reparten los capos y así no vamos a ninguna parte. Todo el mundo está indignado, sin saber qué hacer y con miedo a decir, pero eso de nada vale porque ahí siguen ellos repartiéndose las partidas.
En sanidad, educación y justicia no van mejor las cosas. Les han cambiado las reglas del juego sin miramientos y el futuro se plantea tenebroso e incierto. Eso si, ahora hacen programaciones, valoraciones, muchos informes y otros papeleos que nadie tiene claro a donde llevan pero les mantiene ocupados. A ver si así piensan menos
Como las cosas están mal en general, llega gente de otros países pero no siempre con buenas intenciones. Ven como aquí después de todo lo robado con el mayor descaro siguen impunes y vienen a ver si pueden contribuir en algo. Es triste e injusto para quienes buscan un futuro digno pero también para las víctimas de la delincuencia y violencia de estos desechos humanos que una vez instalados aquí, nadie se atreve a mover.
Yo intentaré ser mejor este año pero vosotros deberíais hacer algo con el mundo.

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Miedo al miedo

Causante de la inercia colectiva que nos mantiene impasibles ante la realidad actual, tiene un componente individual origen y principio del propio mal

El miedo a perder el empleo te lleva a aceptar lo inaceptable, a permanecer en silencio ante la evidencia, a bajar la cabeza a pesar de la razón.

Sentimos miedo a la vida más allá de la seguridad conocida, del estado de bienestar que tanto costó alcanzar, al paso del tiempo y sus consecuencias, a no valer cuando las arrugas surcan la piel que no el entendimiento.

Miedo a perder a quienes amamos, a ser presa del desánimo y la desidia, a enfrentarse cara a cara con aquellos que no ven más allá de la posición, a las consecuencias de la rebeldía y el desacato.

Miedo a llegar al final de camino para reconocer cuán equivocados estábamos, para enfrentarnos a lo desconocido, al olvido.

Y llegará un buen día que cansados de perder, de vivir sin vivir, levantemos la vista para descubrir que no estamos solos, que uno vale por lo que es y quien no sea capaz de entenderlo tiene un problema. Que el tuyo es seguir siendo tu y caminar mirando al frente para no perder nada de cuanto se cruce en el camino, sea cual sea, allá donde nos lleve

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