A tus pies

Las tendencias cada vez son más abiertas, permitiendo que la personalidad e imaginación de cada uno aporte originalidad a la imagen más allá de modas. Conceptos como temporalidad o uniformidad desaparecen y las combinaciones son sorprendentes.

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El calzado no es ajeno a estos cambios, cada vez sorprende menos la posibilidad tanto de calzar sandalias o alpargatas en pleno invierno como de llevar botas cuando los calores del verano más aprietan.

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Combinar prendas de vestir con playeros o chanclas así como acompañar las propuestas más desenfadadas con unos elegantes salones de vertiginoso tacón, es algo tan habitual como atractivo.

Fotos: Tommy Ton

Fotos: Tommy Ton

Estos cambios también alcanzar al mundo de la moda masculina. Las posibilidades, aunque más limitadas, se amplían para cualquier momento u ocasión.

22-tommy-ton-fall-2015-menswear-street-style-01Cara a la próxima primavera, las deportivas, alpargatas y en general el calzado plano mantienen la privilegiada situación que tanto tiempo les costó alcanzar y conviven con los siempre estéticos tacones.

06_Tommy-Ton-Spring-2015-RTW_014El metalizado también llega a los zapatos, planos o con poco tacón, perfectos en todo momento. Las punteras se afinan y el tipo babucha parece que por fin pisará la calle con fuerza.

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Victoria Beckham

Victoria Beckham

Ellos también se animan a incorporar las sandalias a los estilismos más urbanos, incluso en invierno.

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Cromosoma Y

Noviembre llegó descafeinado, con el mercurio por encima de 10 y la lluvia presente, unas veces con desgana,  otras con intensidad.
En los viejos tiempos no tenía importancia la meteorología, desbordaba ánimo para ponerse cualquier cosa encima después de llegar del trabajo y salir a fumar la noche. Ahora el listón estaba más alto, el implemento era más pesado, las vallas más elevadas y el trazado de la distancia recorría la senda de la pereza.
Había quedado con su amiga, juntas desde el colegio, las dos con el cuño diestro en la piel y el alma empapada en licor zurdo. Se decidió por los jeans rotos, una camiseta de Zara, la chaqueta folk de Ralph Lauren y unos zapatos de tacón, de los de verdad, de esos que dejan sin aliento a los fetichistas. Era suficiente, sabía que nunca pasaba desapercibida allá donde fuera, le bastaba su talento y feminidad, sin necesidad de recurrir a reclamo alguno.
Al entrar al bar donde solía quedar sonaba Tena, “tengo la moto estropeada y un perro que no ladra, tengo un disfraz pero no es carnaval …”. Últimamente se veían a menudo.

¡Hola chicas!,

¿Lo de siempre?…

y el manido…. ¿Qué tal?

Era Igor, un desconocido en realidad.

No habían dado cuenta del primer gin-tonic cuando llegaron dos tipos que le saludaron efusivamente. Hasta entonces nunca habían coincidido. No tenían ganas de intrusismos de ningún tipo e ignoraron manifiestamente sus vanos intentos por entablar conversación. A partir de ese momento ambas pasaron a la profundidad del olvido.

Primero vino la invitación exclusiva a los forasteros, situados a su vera, a catar un novedoso whisky. Después, recién llegadas del exterior con el nivel de nicotina repuesto, vieron como Igor les entregaba el visado para transgredir la normativa dentro del bar, preguntándoles antes de elegir la música. “A mí me parece muy bueno pero mejor si nos gusta a los tres”.

Ellas, simplemente, no existían.

De vuelta a casa pensaba, con cierta tristeza, lo lamentable de algunas mutaciones en el cromosoma Y. A la luz de la luna sonaba, “camino con los cordones desabrochados, tropiezo algún bar abierto al doblar la esquina …” mientras un tipo regaba la calle a su paso.

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