En breve con ……. Ángel González

“Te llaman porvenir porque no vienes nunca”.

Foto: Rebeca de Soignie

Foto: Rebeca de Soignie

“Aquí no pasa nada, salvo el tiempo”.

“Eso Era Amor…

Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes, respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas”.

“No fue un sueño, lo vi: la nieve ardía”

“Ninguna era tan bella como tú durante aquel fugaz momento en que te amaba: mi vida entera”.

“Allí, en la esquina más negra del desamparo, donde el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras, los recuerdos me asaltan”.

Destino de sueños

En aquellos viajes, la imaginación volaba en primera clase, rumbo a uno de los destinos más deseados por aquel entonces, el Futuro. Lugar de veraneo durante todo el año, paraíso soñado especialmente cuando el crudo invierno se cebaba en la realidad donde residía.

Allí era feliz. No era barato, ciertamente, pero hay precios asumibles a sabiendas de su valía. La inversión requerida compensaba tanto en el momento como a largo plazo.

En aquel destino turístico por excelencia, el día a día llegaba sin más, de forma natural, con un grado de satisfacción variable dependiendo de un sin fin de circunstancias, incluido el estado de ánimo que de todo hay incluso en el paraíso de los sueños. La vida fluía como consecuencia lógica del camino andado y la satisfacción al terminar las jornadas solo era comparable con la certeza de que el sol volvería a salir.

Regresar a casa tras las vacaciones, cortas o largas, resultaba especialmente duro y desalentador por la lucha diaria implícita. Enfrentarse a la incógnita de no saber que depararía el mañana, a la permanente duda de hacia dónde dirigirse, junto a quién continuar con ciertas garantías, hasta dónde llegar sin un excesivo coste o por lo menos sin hipotecar la vida. Allá en el presente, las dudas eran permanentes, numerosas, agotadoras.

Casi sin darse cuenta. No, eso no era cierto en absoluto. En realidad, era perfectamente consciente del trayecto recorrido, las fuerzas invertidas y las ilusiones abandonadas en el camino. Pero si fue de repente que las decisiones comenzaron a pesar mientras los interrogantes acechaban tras cada esquina y la incertidumbre se instalaba dispuesta a quedarse.

En el transcurso de una escapada, en principio en nada diferente a tantas otras realizadas con anterioridad, descubrió sin previo aviso que la seguridad no iba incluida en el billete, que la clase turista es la más popular por ser la menos exigente, de la necesidad de desabrocharse el cinturón para poder levantarse del asiento, que la salida de emergencia solo es para emergencias y mejor no verse obligado a utilizarla. Que los puntos por fidelidad ya no tienen valor alguno, que el seguro de viaje es un fraude y las tasas un atraco. Pero lo peor llegaría cuando al intentar confirmar el regreso le explicaron apresuradamente, sin entrar en detalles, que la compañía había quebrado y la vuelta era cosa suya.

Foto: Mercedes De Soignie

Foto: Mercedes De Soignie

 

 

 

En breve con ………….. Mario Benedetti

“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”.

“Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio”.

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.

¡Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo!

“La perfección es una pulida colección de errores”.

¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!

“Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida”.

Mario Benedetti

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Mientras duermes

Foto: Mercedes De Soignie

Foto: Mercedes De Soignie

Duerme pequeño, la respiración tranquila y ese dulce gesto de abandono fruto de la confianza de quien se sabe lejos de cualquier peligro o amenaza. Aspiro el olor de la infancia, acaricio tu piel de niño mientras la ternura me invade y el deseo de apretarte hasta fundirnos resulta insoportable. El mundo nunca fue más hermoso que en estos momentos, escenario perfecto para dejarse llevar por los sentimientos en un maremágnum de sensaciones. Es ahora cuando querer duele y las lágrimas no son fruto del dolor sino de la emoción. Frágiles humanos crecidos por el instinto de protección que más allá de la razón pasa a ser un asunto del corazón.

No despiertes, permanezcamos así por una eternidad, nunca serás tan mío como en estos momentos, nunca seré mejor persona que cuando estoy contigo. No hay deseos, sueños, ni ambición, solo el presente al que invitamos a quedarse para siempre.

No crezcas, no te alejes, no deseo perderte, ni verte sufrir. … Verme en tus infantiles ojos, sentir la admiración que me profesas, me hace capaz de las hazañas más arriesgadas y altruistas o por lo menos, así lo creemos los dos. A través de tu mirada de alguna manera me convierto en lo que deseo ser y consigo la paz interior necesaria para reconciliarme con el mundo sin dejar de ser yo.

Héroe y madre, hermosa pareja de azaroso andar, de incierto porvenir, de eterna vida más allá de despedidas. Aún cuando los golpes hieran de gravedad, solo con verte sacaré fuerzas de flaqueza para seguir adelante y convencerte de que todo es posible aún cuando no este segura.

Duerme, sueña, confía ……. Estaré aquí sintiendo el paso del tiempo en tu acompasada respiración, deseando que este momento no termine a pesar de no ver en tus ojos mi mejor imagen.