La personalidad como modelo

El mundo de las publicaciones, supuestamente femeninas por su temática, y las redes sociales, andan revueltas estos días con la última campaña de Céline. El motivo no es la nueva colección primavera 2015, la causante de infinidad de reseñas y comentarios es la elección de las tres modelos protagonistas, con la novelista octogenaria Joan Didion como principal imagen. A distancia, con una repercusión infinitamente menor pero aún así importante, sus dos compañeras en esta empresa, la bailarina de ballet de la Ópera de Paris, Marie Agnés Gillot y una anónima adolescente con orejas de soplillo llamada Freya Lawrence.Céline blog 1

Sin pretender generalizar, al menos todas las reseñas que han caído en mis manos, están firmadas por mujeres. En el texto, una mezcla peculiar. Sorpresa por la elección, una anciana exhibiendo el paso del tiempo con evidente orgullo. Aplauso por el hecho y ríos de tinta para intentar dar una explicación más allá de lo evidente. Han sabido captada la atención mediática y de qué manera.

La idea de nutrirse de modelos reflejo de la realidad, olvidando a las escasas poseedoras de medidas y rasgos casi perfectos o a las popularmente admiradas it girls, esas elegidas, no se sabe muy bien por quién, cuyo oficio y beneficio es exhibirse en el lugar adecuado, en la mejor compañía.

La elección de la personalidad como valor objeto de superior admiración más allá de tallas o formas, no es tan novedoso como suponemos. Ya el gran maestro Balenciaga fue criticado por sus modelos, consideradas por “muchos” como no suficientemente guapas e incluso mayores en algunos casos.

Mostrar lo mejor de cada uno es, sin duda, la gran misión de la moda más allá de tendencias perecederas. Cuando una cumple años apuesta, cada vez más, por aquello que le sienta bien, ayudándole a proyectar una imagen fiel así misma más allá de disfraces por muy a la moda que estén.

Sin embargo, las grandes firmas siguen apostando por una imagen que, supuestamente, no gusta al sector femenino que ve cómo la efímera juventud y una malsana perfección, en la mayoría de los casos, triunfa más allá de cualquier lógica. Son muchas las voces que se alzan a la hora de denunciar semejante manipulación, aunque de forma un tanto frustrante porque a pesar de ello, nada cambia en este mundo.

Lo realmente sorprendente es que el destinatario final de esta publicidad es la propia mujer. Un contrasentido si nos paramos a pensar. ¿Por qué seguimos comprando aquello que muestra una mujer que en nada se identifica con nosotras? ¿Por qué rechazamos sistemáticamente imágenes que hablan del paso del tiempo, de la imperfecta realidad circundante de la que somos partícipes? ¿Por qué seguimos metidas en un juego dañino para la autoestima de la inmensa mayoría?Céline blog 2

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Moda o talla, una disyuntiva rentable

FASHION-FRANCE-CHANEL

 

Mango ha puesto de actualidad, una vez más, el controvertido tallaje femenino. Una polémica solo planteable en el mundo de la mujer mientras el hombre se mantiene ajeno pese a estar igualmente sometido a la presión mediática de cánones prácticamente inexistentes entre los ciudadanos de a pie.

Sorprenden comentarios como “ La industria de la moda cada día nos obliga a adaptar nuestros cuerpos a la ropa, cuando deberían ser las marcas las que se adaptaran al auténtico cuerpo de la mujer”. Evidentemente, básicamente por una cuestión de ventas y capacidades, por mucho deseos de adaptación plateados . Sin duda hay un segmento de la población, especialmente en ciertas edades, vulnerable e influenciable y por consiguiente necesitado de protección pero también esta el resto, mujeres en permanente lucha con esos kilillos de más pero conscientes de su cuerpo y posibilidades.

Es una gran noticia que Mango saque una colección de la 40 a la 52 porque supone ganar algunas tallas. El problema está en la denominación “colección de tallas grandes”. La inclusión de la 40 – 42 – 44  es normal porque la venta es demasiado importante para dejarlas de lado. La estrategia sería vender el aumento del tallaje,  sin etiquetas añadidas. Por encima de la 48 hay muchas mujeres deseosas de vestirse a la moda según las tendencias del momento.

Una no puede evitar plantearse hasta que punto noticias de este tipo no constituyen campañas de marketing encubiertas porque sin una sola foto de la colección, ni siquiera un apunte sobre ella, ha conseguido una publicidad y una expectación altamente rentables.

Vicky Martín Berrocal, una pica en Flandes.

El calendario de Campari, icono de estilo y elegancia, está creado en base a mujeres esculturales, cuidados estilismos bajo el prisma de un fotógrafo de lujo. Como guinda para darle la exclusividad que lo haga deseable, una tirada mundial de 9.999 copias.

Para celebrar el quince aniversario, la protagonista elegida Uma Thurman recorre el mundo de fiesta en fiesta de la mano del prestigioso fotógrafo de moda Koto Bolofo.  Este “ciudadano del mundo” como el mismo se define nació en Sudáfrica en 1959, creció en el Reino Unido y actualmente vive en Francia. Ha trabajado para Vogue, Vanity Fair y GQ además de hacer campañas para Vuittón, Don Perignon o Hermés.

Uma luce diseños de Versace, Pucci, Vivienne Westwood, Stella McCartney, Zac Efron y Alberta Ferreti mientras en su particular viaje, reproduce el solsticio de verano desde Stonehenge, celebra el Año Nuevo chino, el Hanami japonés, el Fin de Año en Brasil, acude a los grandes festivales de música de Zanzíbar o al de las Calaveras de Nueva Orleans, se marca un tango, revive las regatas venecianas, las carreras de caballos de Melbourne y los fuego artificiales sobre el Rin.

En medio de todo ese lujo, La Feria de Abril pone el punto español y Vicky Martín Berrocal el vestido de faralaes. Ahí es nada para la diseñadora sevillana que ni en el mejor de sus sueños se habría imaginado compartir cartel con los grandes de la moda. Según sus palabras  “Es el traje de su vida y no lo vendería por menos de 5.000 o 6.000 €”. No aclara en donde estriba la diferencia pero tampoco importa.

Según ha reconocido la propia Thurman, ”esta es una de las imágenes más fuertes y poderosas del calendario”. Personalmente no la acabo de ver. Miro la foto y tengo la sensación de que está a punto de caerse, tanto la posición de los brazos como del cuerpo me parece anti natural y falta de elegancia. Además, la espectacular cola entre las piernas queda rara. Como si se tratara de una gran lengua centra toda la atención e incluso se come la imagen de la actriz.

Cuestión de gustos.

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Mis preferidas

noviembre Abril