Oscar De la Renta, caballero de la Alta Costura (I)

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Cierre del último desfile de Oscar de la Renta en Nueva York

Casas luminosas, un gusto exquisito por el detalle y fiestas de lujo, llenaban la vida del inquieto Oscar De la Renta en la República Dominicana. Rodeado de seis hermanas, en un mundo sin sobresaltos, la necesidad de seguir sus sueños le llevan a plantear estudiar Bellas Artes en Madrid. Gracias al incondicional apoyo de su madre consigue superar la oposición paterna, empeñado en que continuara con la empresa familiar de seguros.

Colección primavera - verano 2015

Colección primavera – verano 2015

Instalado en Madrid, la afición por ir bien vestido y disfrutar la vida le obligan a buscar formas de aumentar la asignación familiar. Sus bocetos y figurines de moda le permitirán conseguirlo. El primer éxito vendrá del elegante vestido realizado para Beatriz Lodge, hija del entonces embajador de Estados Unidos en España, que daría la vuelta al mundo en la portada del semanario Life. Junto a afirmaciones como “Beatriz ha contribuido a acrecentar el prestigio de los EE.UU más de lo que esperan lograr algunos diplomáticos en toda su vida de arduo trabajo” aparecía una foto de De la Renta dando los últimos retoques al vestido.

Oscar de la Renta verano 2015

Oscar de la Renta verano 2015

Con esta promoción, muchas mujeres de la sociedad madrileña, que hasta entonces solo vestían de Cristóbal Balenciaga, Pedro Rodríguez o Manuel Pertegaz, comenzaron a hacerle encargos. A los pocos meses, De la Renta entraba en el taller de Balenciaga en Madrid. Tras un tiempo sintió la llamada de Paris y pidió el traslado a la sede parisina de la firma pero el maestro le dijo que esperara por lo que decidió irse por su cuenta. Allí trabajaría con el antaño ayudante de Balenciaga, Antonio Castillo, fichado por la firma Lanvin.

La experiencia le retendrá dos años en la capital francesa pero el sueño americano y la ciudad de Nueva York en concreto, le llevan a hacer de nuevo las maletas, esta vez de forma definitiva.

Primavera - verano 2015

Primavera – verano 2015

Primavera-verano 2015

Primavera-verano 2015

Una vez allí conoce a Elizabeth Arden, según la hija del embajador gracias a su madre aunque otros apuntan que la fama le precedía, tal vez fue una combinación de ambas. Desde luego, la gran dama americana supo ver el potencial del recién llegado fichándolo como diseñador de la casa, incluso llegó a ocuparse del sector belleza, concediéndole un rincón en su tienda de la Quinta Avenida

De Arden pasaría a las órdenes de la diseñadora Jane Derby a la que reemplazará cuando fallece. Sobre los cimientos de esta casa de moda, De la Renta creará su propia firma con la que se consagrará como uno de los grandes.

Primavera - verano 2015

Primavera – verano 2015

 

Alber Elbaz, el genio de Lanvin

Alber Elbaz, director artístico de Lanvin, con sobrepeso, gafas de empollón y sin calcetines, conquista con una mirada limpia, amables gestos y sincera sonrisa, mientras habla de trabajo, la pasión de su vida.

Profesa a las mujeres un respeto atemporal, una profunda admiración plástica y temperamental. Si Chanel liberó a la mujer e Yves Saint Laurent la hizo poderosa, Albert Elzar quiere darle fuerza o más bien hacerla visible porque ya posee ese don.

Cuando explica el proceso de creación, la elección de materiales, la consecución de las líneas, sus manos son más lentas que la expresividad del rostro donde resalta la vitalidad de sus ojos.

Necesita rodearse de gente talentosa pero sobre todo buenas personas, merecedoras de confianza. Después de trabajar pensando en la crítica especializada decidió dirigir su trabajo a seres individuales, olvidando a periodistas y otros profesionales del sector. Entonces, ellas comenzaron a llevar su ropa. Algo parecido ocurrió con las nuevas tecnologías, ante indicaciones sobre qué daba mejor imagen en ordenadores y pantallas, optó por el mundo real porque tiene bien presente que su arte va dirigido a la mujer real. Prefiere prendas que susurran aunque no griten.

No le gustan los acontecimientos multitudinarios, ni siquiera las reuniones de varios amigos, prefiere el tu a tu íntimo, atento, esmerado. Ve las grabaciones de los desfiles en casa mientras come pizza y empieza a pensar en la próxima colección. Para él no existen trabajos concluidos, simplemente pasos en un camino elegido con el convencimiento de haber nacido para recorrerlo. De no ser diseñador sería un sin techo, para Elbaz no hay término medio. Todo o nada, pero siempre uno mismo.

Desde lo más alto del  mundo de la moda, Alber ve el éxito como un perfume, puedes olerlo pero no beberlo.

Foto: Mercedes De Soignie

Foto: Mercedes De Soignie