Una vida de música y amistad: Yo-Yo Ma

Ciertas figuras de la música clásica rompen tradicionales estereotipos, añadiendo una cercanía y versatilidad, no siempre del agrado de los puristas, capaz de captar a escépticos que pasan a engrosar las filas de los admiradores tanto de la música como del interprete.

Simpático, comunicativo, Yo-Yo Ma posee una curiosidad innata que le acerca a las personas y a las culturas con la mente abierta. Tal vez el origen de sus ancestros, haber nacido en París (1955), trasladarse en 1962 junto a su familia a Nueva York o haber pasado una vida llevando su música a todos los rincones del mundo tenga algo que ver.

Vocación, pasión, afición o todas a la vez le llevaron con apenas 4 años a estudiar violín y viola antes del violonchelo. Se puso delante del público tan solo un año después y tres más tarde, aparecería en la televisión estadounidense en un concierto dirigido por Lonard Bernstein. Estudió en la Juilliard School of Music con Leonard Rose, antes de entrar en la Universidad de Harvard, donde se licenciaría.

Su vida profesional esta unida a grandes nombres pero cuando habla de ellos, la mayor parte de las veces, los introduce como “grandes amig@”, después vendrán otros méritos. Gran defensor de la amistad no duda en dedicarles tiempo y cuidados, aprendiendo y disfrutando con ellos de múltiples aficiones pero sobre todo de la música.

Una buena amiga, profesora de literatura en Harvard, la argentina Diana Sorensen, le enseñó la literatura latinoamericana y especialmente a Borges. Cuando habla de la pianista inglesa Kathryn Stott y de Emmanuel Ax, con quien mantiene una buena amistad desde la Juilliard.: “Soy su amigo y lo mejor de todo es que amo el piano y a ellos les encanta tocar con cuerdas” comenta entusiasmado. “A Kathryn la conozco desde hace más de treinta años. Primero nos hicimos amigos y después tocamos juntos. La amistad es siempre lo primero. Lo que más me gusta de ella es su pasión por viajar y el hecho de que su curiosidad por el mundo es quizá mayor que la mía. La verdad es que la vida de los dos cambió cuando tocamos Piazzolla, cuando estuvimos en Brasil”.

A la hora de explicar su día a día, se confiesa practicante de la máxima “mejor una hora a pleno rendimiento que cuatro aburridas y mecánicas”. Algunos días ensaya mentalmente: “También hay que tocar con la imaginación aunque mi mujer no consiga entenderlo”.

Violonchelo y música clásica parecen un binomio inseparable pero con Yo – Yo Ma  va más allá:“ Me gusta pensar en la existencia de muchas músicas clásicas que alentaron el entendimiento entre los hombres y eso incluye folklórica, jazz, Beethoven y todo tipo de mùsicas”.

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La casa de la Libertad (II)

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Al caer la noche, el crepitante fuego daba un nuevo aspecto a la vivienda. Era entonces cuando la casa mostraba su imagen más cálida y acogedora, a pesar de ser la hora en que con mayor intensidad podían oirse sus quejidos y lamentos. Claramente percibíamos los ecos del paso del tiempo, la sonora vejez de la estructura, la jadeante respiración del ayer intentando alcanzar al hoy, mientras el mañana se escapaba por las rendijas de las ventanas.

Aún cuando creíamos conocerla como nadie, nos sorprendía desvelándonos algún nuevo secreto. Un día, después de llevar años viviendo entre sus paredes, descubrimos en los bajos una pequeña puerta hasta entonces desapercibida. No fue fácil abrirla y cuando finalmente lo conseguimos, una marea negra y pestilente nos alcanzó. La dejamos vaciarse y al entrar descubrimos, entre asombrados e ilusionados, muebles antiguos llenos de porquería tras estar, quién sabe cuántos años, sumergidos en estancadas aguas. Los recogimos, dejamos secar, limpiándolos con esmero y cuidado. Una tarea ardua y laboriosa pero entusiasta. A cada golpe de lija, la belleza de los torneados, la calidad de las piezas, nos recordaban el valor de las cosas bien hechas, de los trabajos esmerados.

Finalmente pudimos rescatar un ábaco sin números, los barrotes de un dosel y algún dintel de ignorada procedencia. Los pequeños tesoros pasaron a integrar la ya de por si peculiar decoración, añadiendo nuevas historias a las nuestras.IMG_2145

Con los barrotes a modo de marco hicimos un cuadro con la blanca pared como motivo central. Contemplarlo era una invitación a la imaginación, una evasión. Muy cerca, el ábaco sin números atraía la atención … ¿Qué significaba aquel trozo de madera lleno de agujeros? , ¿¿ Y las cuentas de madera?, ¿Quíen habría aprendido aritmética con él?

Formaban un bonito conjunto. La imaginación les unía y nosotros la utilizábamos para descifrar historias aún no desveladas. Números y palabras unidos en el mismo mundo, bajo el mismo techo. Cotizada adquisiciones para un entorno mágico.

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Las carteras también son para el verano

Llegaron casi de puntillas y se han instalado indiferentes al cambio de temporada incluso, aparecen como clara tendencia para el invierno del que aún no queremos oir hablar.

El éxito radica, principalmente, en su versatilidad. Complemento tradicionalmente clásico, ha evolucionado hasta hacerse hueco en cualquier estilo y momento.

Hoy las carteras admiten atrevidos colores, divertidas formas y todos los materiales imaginables. De un solo golpe, podemos dar originalidad a las líneas más depuradas, romper un bloque de color o reforzar la elegancia sobria . Cualquier efecto es posible jugando con colorido y diseño.

¡La imaginación al poder!

 

Tommy Tom

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Tommy Ton

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Gucci 2015

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Maier 2015

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