Alber Elbaz, el genio de Lanvin

Alber Elbaz, director artístico de Lanvin, con sobrepeso, gafas de empollón y sin calcetines, conquista con una mirada limpia, amables gestos y sincera sonrisa, mientras habla de trabajo, la pasión de su vida.

Profesa a las mujeres un respeto atemporal, una profunda admiración plástica y temperamental. Si Chanel liberó a la mujer e Yves Saint Laurent la hizo poderosa, Albert Elzar quiere darle fuerza o más bien hacerla visible porque ya posee ese don.

Cuando explica el proceso de creación, la elección de materiales, la consecución de las líneas, sus manos son más lentas que la expresividad del rostro donde resalta la vitalidad de sus ojos.

Necesita rodearse de gente talentosa pero sobre todo buenas personas, merecedoras de confianza. Después de trabajar pensando en la crítica especializada decidió dirigir su trabajo a seres individuales, olvidando a periodistas y otros profesionales del sector. Entonces, ellas comenzaron a llevar su ropa. Algo parecido ocurrió con las nuevas tecnologías, ante indicaciones sobre qué daba mejor imagen en ordenadores y pantallas, optó por el mundo real porque tiene bien presente que su arte va dirigido a la mujer real. Prefiere prendas que susurran aunque no griten.

No le gustan los acontecimientos multitudinarios, ni siquiera las reuniones de varios amigos, prefiere el tu a tu íntimo, atento, esmerado. Ve las grabaciones de los desfiles en casa mientras come pizza y empieza a pensar en la próxima colección. Para él no existen trabajos concluidos, simplemente pasos en un camino elegido con el convencimiento de haber nacido para recorrerlo. De no ser diseñador sería un sin techo, para Elbaz no hay término medio. Todo o nada, pero siempre uno mismo.

Desde lo más alto del  mundo de la moda, Alber ve el éxito como un perfume, puedes olerlo pero no beberlo.

Foto: Mercedes De Soignie

Foto: Mercedes De Soignie

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Altea: minimalismo del lujo

events_06Altea es mucho más que una firma de ropa. Si bien desde 1892 confeccionan prendas en exclusivo tejidos, en su nave de 6000m2 se desarrolla un ambicioso proyecto liderado por los hermanos Michele y Luca Sartori que aúna moda, diseño, arte, arquitectura para crear un estilo de vida. Estos herederos de la auténtica calidad “Made in Italy”, son autores de una combinación mágica de tradición e innovación.

A la entrada de la empresa, en una puerta de cristal, puede leerse en inglés e italiano lo que podría considerarse un principio básico de su filosofía: “El día que quisiera recordar todo sobre mi mismo, tendría que abrir mi armario y mirar a través de las prendas como en un álbum de fotos”

Para conocer Altea, nos dejamos guiar por las palabras de sus propietarios.”Nuestra característica principal es la sensibilidad particular por las combinaciones de tejidos y colores. La formación cultural y técnica del equipo es la clave del proceso creativo, que parte de los detalles para llegar a lo fundamental”

Creadores de estilo en detrimento de las tendencias: “En Altea miramos la moda con los ojos medio abiertos, estamos pendientes de la tendencias del mercado pero no las seguimos necesariamente. Creemos en un estilo con personalidad. Inspiramos a nuestros clientes para que den lo mejor de si mismos”.

Un cliente a quien conocen y miman: “Debe tener un estilo alegre, lo que no quiere decir informal, sino más bien atenuado. Apreciar el color y las buenas telas pero sin resultar estridente además de prestar gran atención a los accesorios”.

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