Moda o talla, una disyuntiva rentable

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Mango ha puesto de actualidad, una vez más, el controvertido tallaje femenino. Una polémica solo planteable en el mundo de la mujer mientras el hombre se mantiene ajeno pese a estar igualmente sometido a la presión mediática de cánones prácticamente inexistentes entre los ciudadanos de a pie.

Sorprenden comentarios como “ La industria de la moda cada día nos obliga a adaptar nuestros cuerpos a la ropa, cuando deberían ser las marcas las que se adaptaran al auténtico cuerpo de la mujer”. Evidentemente, básicamente por una cuestión de ventas y capacidades, por mucho deseos de adaptación plateados . Sin duda hay un segmento de la población, especialmente en ciertas edades, vulnerable e influenciable y por consiguiente necesitado de protección pero también esta el resto, mujeres en permanente lucha con esos kilillos de más pero conscientes de su cuerpo y posibilidades.

Es una gran noticia que Mango saque una colección de la 40 a la 52 porque supone ganar algunas tallas. El problema está en la denominación “colección de tallas grandes”. La inclusión de la 40 – 42 – 44  es normal porque la venta es demasiado importante para dejarlas de lado. La estrategia sería vender el aumento del tallaje,  sin etiquetas añadidas. Por encima de la 48 hay muchas mujeres deseosas de vestirse a la moda según las tendencias del momento.

Una no puede evitar plantearse hasta que punto noticias de este tipo no constituyen campañas de marketing encubiertas porque sin una sola foto de la colección, ni siquiera un apunte sobre ella, ha conseguido una publicidad y una expectación altamente rentables.