Desde el otro lado del charco

Yo no tuve un tío en América pero si un primo que llenó las navidades de ilusiones made in USA y los veranos de sabor puertorriqueño. Celebrábamos sus visitas con la alegría de los que admiran, quieren y envidian a partes iguales. Nos sentíamos especiales bajo su sombra,  afortunados partícipes de la irónica sabiduría de quien se ríe de uno mismo como punto de partida para mofarse del mundo.

Fue padrino de varias generaciones, nunca entendí por qué debía compartirlo con todos si cada uno tenía el suyo. Relevo de la figura paterna, fiel admirador cuando no seguidor de descabelladas andanzas, heredero de un sentido del humor fuera del entendimiento común, amigo fiel más allá de la distancia.

Protagonista de divertidas noches navideñas con Papa Noel como invitado principal, villancicos cantados a pie del portal y risas flotando en el ambiente. Intérprete de habaneras a golpe de guitarra,  números musicales al son de las maracas y rítmicas escenificaciones con una silla como escenario.

Viejo profesor antes de serlo, hacedor de mágicos regalos: libros cargados de historias de aventuras y caballeros andantes, una gran maleta de piel blanca compañera de mis primeros pasos por el mundo o un mes en Inglaterra cuando la adolescencia aún turbaba la mente.

Cicerone en el Madrid de los descubrimientos, conversador experimentado, humorista aventajado. Firmaba los manteles con quemaduras de cigarrillo, bañaba los días con vino y sus noches en whisky. De frágil figura y alargado recuerdo, a través de su sonrisa los sueños eran accesibles y el cariño sin artificios un derecho al uso.

Digno sucesor del maestro, hijo de una luchadora, hermano pequeño de un amor sin fronteras. Hasta el último encuentro, a pesar de los años y las cicatrices, me hizo sentir hasta las lágrimas. Su ausencia resultó dolorosa, su marcha un hasta siempre en el recuerdo.

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En breve con ………… Groucho Marx

“¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero… ¡pero cuestan tanto!”

“Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”.

“Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien”.

“Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota”.

“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro”.

“He tenido una noche absolutamente maravillosa. Pero no ha sido ésta”.

“Jamás olvido una cara, pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción”.

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

“Sólo lo barato resulta caro”.

“Parad el mundo que me bajo”.

“Tengo la intención de vivir para siempre, o morir en el intento”.

Groucho MarxGroucho-Marx-caricatura