Nuevas tribus, el mundo blogger

Cuando era niña,  mi padre preguntaba insistentemente el significado de las palabras, obligándonos a buscarlas en el diccionario a la menor duda o simple ignorancia, una labor tediosa entonces de grato recuerdo hoy. El tacto del papel, el orden estricto, el olor de la impresión, son sensaciones aún frescas en la memoria aunque cada vez de forma menos nítida.

La letanía de buscar sufrió un cambio espectacular con la llegada del mundo on line. La simple inclusión de ciertas palabras en el buscador permite acceder a una exhaustiva cantidad de información, opiniones e imágenes, incluso en tiempo real. En ese contexto, surge la figura del catalizador que crea su propio canal de distribución, se erige en protagonista absoluto y además no requiere, a priori, mayores requisitos.

El mundo de la moda, siempre foco de atención y aglutinador de seguidores en todo el mundo, fue pionero en el fenómeno. Personas anónimas, desde cualquier rincón del planeta, se convertían en redactoras, fotógrafas, gurús y divas del mundo fashion. Unas privilegiadas, otras hábiles y algunas profesionales acceden a las grandes marcas, mostrando los productos con una naturalidad y cotidianidad que en algunos casos raya en ofensivo. Si del afán por conseguir los productos más exclusivos surgen los clones, copias con mayor o menor fidelidad a precios asequibles o al menos posibles, la reivindicación de humanidad y generalidad,  centra la atención en la calle, streetstyle, no siempre tan casual como se pretende pero sin duda más fresco y popular.

Frente al protagonismo en primera y a veces única persona del panorama egoblogguer, aparecen los photobloggers que tras cámaras eligen el estilismo más deseado, estético o extravagante según el caso y además lo plasman con la pericia del fotógrafo profesional. Si el padre de esta tendencia, Bill Cunningham, supo adelantarse varias décadas al fenómeno, La explosión mediática en la red vino de la mano de Scott Shuman, The Sartorialist y posteriormente con la irrupción de Tommy Tom.

Este canadiense se ha convertido en pieza clave de cualquier evento que se precie, cuentan que consultan su agenda antes de fijar la fecha de acontecimientos a caballo entre la moda y lo social. Tommy Tom posee una visión estética que refleja no solo conocimiento sino también la sensibilidad y percepción necesarias para adelantarse en ocasiones y conseguir hacer destacar en otras. Mago del color y los detalles, es un maestro a la hora de captar ese gesto o actitud que imprime carácter y personalidad, enviando un mensaje más allá de lo aparente.

Foto: Tommy Ton

Foto: Tommy Ton

Foto: The Sartorialist

Foto: The Sartorialist

Foto: Tommy Ton

Foto: Tommy Ton

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Bill Cunningham, el padre del streetstyle

Screen Shot 2013-01-22 at 6.55.05 AM Bill Cunningham tiene 84 años, sumamente discreto en el trabajo y a nivel personal, recorre las calles de Nueva York en bicicleta, ataviado con chaqueta de fontanero, gorra de tweed y cámara Nikon, buscando los mejores estilismos. Alejado de cualquier tópico de modernidad, ajeno a estereotipos, muchos olvidan su paternidad en el fenómeno streetstyle (moda a pie de calle) en favor de jóvenes seguidores más vendibles en este mundo donde imperan las apariencias. tumblr_likiwu0U0D1qdyi9xo1_400   Bill llegó a New York con 19 años procedente de Boston para trabajar como publicista en la empresa de un tío.  Ya entonces sentía interés por la moda, en especial la femenina. Pronto abandonaría la publicidad para montar una empresa de diseño y confección de sombreros, actividad que mantuvo hasta su marcha a la Guerra de Corea. A su regreso, Cunningham comenzó a colaborar con la publicación Woman’s Wear Daily en Nueva York.

En una fiesta coincidió con el famoso editor David Montgomery, quien le pediría algunas fotos para recordar los modelos de los que luego hablaría en su columna. Cuando meses más tarde David volvió a Nueva York le regaló una pequeña cámara de 35$ y le aconsejó: “Úsala como cuaderno”.

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Por aquel entonces,Vogue y Harper’s Bazaar solo fotografiaban personajes de la alta sociedad pero Cunningham fue consciente de la necesidad de incorporar la calle a la moda. Aún hoy no importaban las personas, solo su ropa.

Comenzó a trabajar para el New York Times en la década de los 70. Cuentan que en 1978, le fascinó el abrigo de nutria de una mujer mientras paseaba por la Gran Manzana. Con su pequeña cámara sacó instantáneas de los hombros, detalles del corte, sin reparar en nada más. La mujer, oculta tras un gafas de sol XXl, era Greta Garbo.

Al primer cazador de tendencias (coolhunting) le gusta apostarse en la esquina de la Quinta Avenida y la calle 57, sigue fiel a la máquina manual y revela los carretes en un pequeño comercio de Manhattan. A golpe de disparador da voz a la calle donde, según sus palabras, asistimos al mejor desfile. 3twatch329BillCunningham021final Desde la sección ‘On The Street’ del New York Times, el carismático fotógrafo muestra los mejores estilismos neoyorkinos y da una nueva lección de saber anticiparse al presentar los montajes fotográfícos en soporte vídeo con explicaciones sobre cómo las hizo o por qué. Con toda seguridad, no tardarán mucho en sumarse a esta forma de mostrar el sentir de la calle las nuevas hornadas de blogeros. 03252011_BillCunninghamNewYork