De mujer a mujer

Comenzó en el running como una alternativa a falta de dinero para gastar en terapias más convencionales. Hasta entonces formaba parte del nutrido grupo parapetado tras el manido: “correr, para qué” pero la depresión había llegado para instalarse en su vida y la situación requería tomar decisiones drásticas capaces de provocar alguna reacción.

Fue un aprendizaje largo, duro y a veces tedioso hasta llegar a alcanzar un ritmo aceptable pero sobre todo fondo. Aprendió a correr al mismo tiempo que a ver las cosas con la distancia del esfuerzo físico, a compartir el trote y los silencios para poco a poco incorporarse a las conversaciones de quienes ruedan disfrutando. Descubrió que tras una camiseta y unas zapatillas hay corazones latiendo de otra manera, no en vano están entrenados a base de esfuerzo y sacrificio, sin saber a ciencia cierta si habrá recompensa más allá de la satisfacción de haberlo intentado, de verdad, con decisión.

No sabe de logros deportivos, ostenta mayor número de entradas en meta junto a la ambulancia que la inmensa mayoría, pero a través de su experiencia descubrió realidades unidas a este deporte por lazos trenzados a base de dolor y afán de superación. Coincidió con mujeres con nombres y apellidos pegados a un dorsal tras el que se cobijan la lucha sin cuartel frente a la enfermedad, la búsqueda del lado positivo incluso en la adversidad, el afán de superación ante uno mismo y las circunstancias, la capacidad de entrega más allá de la comodidad, la solidaridad en este egocéntrico mundo.

Foto: Mercedes De Soignie

Monica Batan Zamora. Mundo Cooperante

A través de vivencias propias y ajenas comprendió la importancia de la unión dentro pero también fuera de las pruebas, de transmitir las enseñanzas deportivas a los más pequeños pero también a los más desfavorecidos, como un modo de crecer, superarse e independizarse más allá de condicionantes, prejuicios o abusos.

En esta vida compuesta de pequeñas cosas, momentos aparentemente insignificantes, de objetivos grandes y pequeños, de compromisos con uno mismo pero también con los demás. En estos tiempos de networking, las tan de moda redes de trabajo, es momento de lanzar las redes de cooperación y el deporte enseña mucho de cómo hacerlo. Descubrir, conocer y saber de sus ejemplos como mujeres y deportistas, obliga a tomar conciencia de una realidad que requiere la cooperación de tod@s.

La experiencia de Monica Batan y el trabajo de su ONG “Mundo Cooperante” es solo un ejemplo que hoy llega a su vida para sacudirla y despertar la conciencia como mujer, madre y corredora.

Pulseras con la MGF

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