Regreso a las aulas

Volvía a la universidad después de varias vidas, dos hijos y muchos años. La jornada comenzó cuando, dispuesta a coger el transporte universitario, la realidad se encargó de recordarle que los autobuses no esperan e incluso son puntuales.

En un intento por ahorrar tiempo, totalmente desafortunado, cambió de línea y acabó, media hora después, sentada encima de una rueda con las piernas a la altura de la barbilla. La segunda parte del trayecto no fue mejor. Tras una nueva espera, cuando finalmente alcanzó la puerta del autobús pudo oir al conductor anunciando que estaba lleno. Resuelta a no dejarse amilanar e ignorando el comentario, a fuerza de empujar demostró  fehacientemente  cómo aún había sitio.

Una vez en el campus, gracias a las amables explicaciones de varios estudiantes, llegaba a la facultad destino del largo y agotador viaje. Cansada de interactuar con desconocidos, deambuló por pasillos y plantas con cara de saber hacia dónde dirigirse, si realmente existe esa  cara, hasta toparse con la ventanilla de información donde, resignada, decidió preguntar. Finalmente con tres cuartos de hora de retraso conseguía entrar en clase.

Mientras sosegaba el espíritu observó a sus compañeros, tremendamente jóvenes, sobradamente preparados, mientras analizaba los diferentes code dress femeninos. Pocas horas antes, frente al armario, había elegido cuidadosamente su indumentaria, procurando imprimir un aire jovial a su imagen, consciente de la diferencia de edad respecto al resto de compañeros y del carácter desenfadado de las aulas. Ahora tenía enfrente a mujeres que no habían dudado en calzarse considerables tacones, utilizar el animal print o estructurados conjuntos recién sacados de un egoblog. Realmente la edad permite ciertas licencias pensaba, recordando como instalada en la veintena se vestía con ropa impensable en la actualidad. Entonces no le preocupaba aparentar más edad y ahora, era un pensamiento recurrente. El aspecto juvenil solo se pretende y estudia cuando careces de juventud, sentenciaba centrando finalmente la atención en la clase .

FOTO: Mercedes De Soignie

FOTO: Mercedes De Soignie

 

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